viernes, noviembre 09, 2007

Calzas y Renoletas


Roberto Rubèn tiene una manta de bello púbico que le cubre el cuerpo. Desde que era chico lo cargaban porque tenía pelos rubiecitos en casi todo el cuerpo, pero eso que era clarito y agradable, luego, con el tiempo, se convirtió en algo negro, ruludo y de un grosor considerable. Las chicas no le daban bola porque era el centro de las burlas. Nunca aprendió a nadar porque no se animaba a ir a la pileta del club, sabía lo que pasaría si la gente lo veía sacarse la remera para entrar al agua. Su padre lo intentó convencer y le compró un traje de rana, de los pulenta, pero todo terminó de la peor manera cuando Roberto Rubén se dio cuenta de que medio kilo de rulos se habían atorado en el cierre del traje de rana, tuvieron que llamar a la guardia civil para sacarlo del baño, todo, claro está, ante la atenta mirada de las chicas del barrio. Una noche, estaba sentado en la terraza de su casa y se dio cuenta de que la única solución a su problema era la depilación definitiva. Sabía por un amigo
travesti que en Ciudadela había una persona con una máquina que había entrado de contrabando por Paraguay y que podía hacerle la definitiva a mitad de precio.Roberto Rubén consiguió
un laburito en un cotillón Judío y juntó pesito por pesito. Esta tarde terminó de juntar la plata y salió del trabajo contento. Se subió a la Gilera y la fondeó por avenida Córdoba, la tarde pesaba en el cielo y Roberto Ruben se desabotonó la camisa y dejó su pecho al viento. Miraba las nubes caminar en el cielo y sentía el viento en el pecho, se imaginaba que la velocidad que le tocaba el pecho le arrancaba el pelo pectoral. Metro a metro le ganaba terreno al sueño, un sueño depilador que le cambiaría la vida. El puente se acercaba, era un puesto de peaje a la suavidad, a las chicas fáciles, a los créditos hipotecarios, la barrera se levantaría y su vida comenzaría a funcionar. Los pelos, el viento, la sensación de la caricia del pelo juguetón en el pecho. Roberto Rubén.

viernes, octubre 26, 2007

Arrojo y Recelo


El miedo a ser masticado y deglutido está número dos millones quinientos cuarenta y tres mil setecientos tres dentro del grupo Arrojo; y doce, dentro del grupo Recelo. El Doctor Julius Richmond Ellis es el hacedor de un sistema (todavía) poco conocido en el mundo, que engloba y divide a los seres vivos dependiendo de su personalidad. Llegar a distintas hipótesis que dejan boquiabierto a más de un científico ortodoxo acérrimo no fue nada fácil. Varios molinos de viento fueron derribados por el Doctor Ellis para llegar a importantes conclusiones. Teorías que serían muy difíciles de explicar a gente común. No porque no lo puedan llegar a entender, sino porque se tardaría años y años en desembrollar y uno tiene que seguir con su vida: como ir a comprar unos zapatos negros que no hagan mucho ruido al caminar. Algo para quedarse pensando es que también existen perros dentro de estos grupos, como Ricky, que está dentro del lote Recelo; no como Eva que pertenece a Arrojo.

viernes, octubre 05, 2007

Los palos o la vida


Se cuenta que tres amigos, uno de ellos Daniel, discapacitado motriz, y todos ellos amantes del rocanrol, unieron sus ahorros y compraron una casa en una regia esquina de la ciudad con la idea de ponerse unas salitas de ensayo. Contra todo pronóstico, Dani era el baterista de la banda. Ok, no podía sostener una lata de gaseosa cerrada sin volcar, pero como tenía amigos "tequis", se mandó a hacer una rebatería electrónica, cuyos cuerpos sonaban al ser mencionados incluso a bajo volumen, por formal que se lea. Y la batería sonaba tan fuerte que vendieron la silla de Dani para acustizar todo el lugar. Durante meses ensayaron duro para inscribirse en el concurso de talentos del canal de música local. Si ganaban, ligaban terrible viaje al extranjero, pudiendo elegir ir a cualquier país que comenzara con vecorta. Andotrecuá y a tocar. Pasaron una ronda, después otra, llegaron a la final y ganaron. Muchos dijeron por lástima a "Casideflepar" Dani. Para festejar, organizaron una megaparti en la sala. Como sesenta invitados, todos borrachos, drogados y sin obligaciones. Al día siguiente les entregaban los pasajes abiertos para el lugar elegido. Y viste cómo es la amistad en este país, apenas recibieron el premio estos dos sátrapas rajaron para Vanatu, ellos y una chica, que los acompañaba a cambio de hacerles la cama cuantas veces se lo pidieran. Como iban a pasar unas semanas en el exterior cerraron prolijamente la sala desde afuera, olvidándose de Dani, que dormía resacoso acurrucado atrás del bombo. Pasó que cuando el avión tocó tierra en Vanatu, la rueda hizo una chispa y parece que el país era superinflamable, así que voló en pedazos, murieron todos. Los meses siguientes, muchas de las personas que pasaron por la esquina de Blanco Encalada y Bela Lugosi, juraron haber escuchado un susurro que sonaba como bombotachobomboraid.

lunes, septiembre 03, 2007

Síndrome de Guzmán


Nunca nadie le creyó a Guzmán cuando contó que a él los perritos le encantan como mascotas normales, que su tema era algo físico, que no podía controlarse así nomás con fuerza de voluntad. Eran como ataques. Eso le había dicho al juez y con eso ganó su libertad condicional. Ataques raros, difícil de describir para alguien que nunca vivió algo parecido. Es como ser padre, le contó al Dr. Luchetti. No se puede explicar hasta que lo vivís. Y tuvo la suerte de que el psiquiatra acababa de tener a su primer hija, así lo aflojó y el tipo firmó un alta temporaria, que le llaman. De repente el cuerpo no te responde, es como si funcionara en espejo. Querés mover la pierna izquierda y se mueve la derecha. Querés poner cara de sorpresa y se te bajan las cejas y te sale cara de Clinisbu. Querés hacer pis y todo lo contrario. Pobre Guzmán. ¿Pero cómo es? ¿Cómo te das cuenta de que te viene?, preguntó Arnoldo, su mejor y único amigo. Primero se te endurecen los dedos de los pies, como si fuera un calambre, y obvio, empezás a caminar raro. Al toque se te acelera el pulso. Casi que creés que el corazón te va a reventar. Ahí empezás a ver borroso y empezás a sentir unas ganas imposibles de tocar a alguien, ganas de sexo inolvidable, de reescribir el kamasutra, no te importa nada. Y le das a lo que venga. Así conocí a Hebe. Uf, ¿y es contagioso? No, qué va a ser. Y un día Arnoldo se bajó del tren y le empezaron a doler los deditos.

viernes, agosto 24, 2007

Taicuondou



Papá una vez más violentándose por teléfono. Otra vez más haciéndome sentir un pelotudo, me llena de inseguridades, su pasatiempo es tirarme en la cara todos mis defectos. Siempre fue asì, desde que tengo memoria, toda mi vida tuve la certeza de que no era su preferido, ni siquiera mis otros hermanos, su preferido era nuestro vecino. Como una casa con malos cimientos o como una planta con malos cuidados crecì lleno de fallas e inseguridades, quizà por eso tenga 32 años y siga viviendo en mi cuarto, en la casa de papà y mamà. Esta mañana a las 11:00 de la mañana me despertò la voz de papà puteàndome por no sè què cosa y me dijo que tenìa que reunirme urgente con èl. Voy camino para allà pero voy retrasado, para llegar màs ràpido voy a hacer lo que siempre hago cuando estoy retrasado ¡hacer de cuenta que voy patinando por la calle!

lunes, agosto 13, 2007

Dari


“Andá a comprar pan, pelotudo”, fueron las últimas palabras que Dari escuchó de su madre. Mientras iba a hacer los mandados no podía sacarse de la cabeza el nutrido odio hacia la que lo parió. Doce años tenía él. Doce años de un calvario difícil de imaginar para cualquier niño. Esa bruja le hacía la vida imposible. A los cuatro le apagaba las colillas de cigarrillos en sus pequeñas tetillas. A los cinco, como castigo, no le dejaba limpiarse la cola después de ir de cuerpo. A los seis, lo dejaba dormir de cinco a seis de la mañana. Sólo cuando su madre estaba contenta lo dejaba dormir hasta las y cuarto. Ni un minuto más, ni uno menos. Bah, algunos menos quizá sí. A los siete lo hizo debutar con su abuela (qué vieja estrambótica, por Dios; pero esa es otra historia). A los ocho, me van a tener que disculpar pero no lo puedo contar. A los nueve, “su mamá”, le amputó el dedo meñique de cada piecito. Cuando cumplió diez, anduvo con los ojos vendados todo el año para que viera lo que sentía un ciego. A los once, todos los martes, su madre le ponía una bala al treinta y dos frente a sus ojos, le apuntaba a la cabeza, gatillaba y le decía oso. A los doce, mientras Dari iba a comprar el pan sintió un fuerte golpe y cayó al piso. Lo último que vio fue un taxi que se llevaba su alma. Fue lo mejor que le pasó en la vida.

jueves, junio 14, 2007

Testigo en peligro


No tendría que haber comido esa última empanada, pensó Hilda mientras salía de lo de la otra Hilda, su amiga de Pilates. Se agarraba la panza sintiéndose llena como nunca. Su fanatismo por el capresse en cualquiera de sus presentaciones ahora estaba escondido atrás de una forma graciosa de caminar, como marioneta principiante. Hilda necesitaba un baño, y para eso un taxi, tenía que llegar rápido a su casa. Era la hora de la siesta y en la Ciudad Difícil la siesta es ley. Hasta los barcitos cerraban sus puertas. Hilda aceleró el paso, su casa está a sólo 16 cuadras de lo de Hilda de Pilates. 16 cuadras, no hay forma de que llegue, se repetía, abstrayéndose de la realidad a tal punto que pft, sumergió su zapatilla en heces de can. ¿Cómo puede ser que nadie haga nada por esto? Qué gente irrespetuosa. Terrible, esto es parte del paisaje ya, se volvió invisible para todos. Ahí tuvo la idea. Se acomodó entre dos arbustos, bajó sus panatalones y bombacha hasta las rodillas, y puso cara de madre primeriza siguiendo indicaciones de su obstetra. Con los ojos cerrados rezó para que nadie pasara por ahí. Maldito el día en que se inventó la Cat Cam®, que te permite saber exactamente dónde está tu gato, pudiendo ver todo lo que él ve.